Lo que dejás para después define tu negocio hoy.
- Dario Acuña

- 20 abr
- 4 Min. de lectura

En el rubro hay algo que todos conocemos pero pocas veces miramos de
frente: sabemos exactamente qué acciones nos acercan a los resultados —llamar
propietarios, hacer seguimiento, pedir recomendaciones, generar reuniones cara a
cara— y aun así, muchas veces no las hacemos. No es falta de conocimiento. Tampoco
es un problema de agenda. Es otra cosa.
Durante años, en el acompañamiento a inmobiliarios, aparece el mismo patrón: la
postergación no es casual. Tiene sentido. Y, aunque suene incómodo, cumple una
función.
Daniel Kahneman, en sus investigaciones sobre la toma de decisiones, explica que gran
parte de nuestras elecciones no responden a un análisis racional, sino a un sistema
automático que busca ahorrar energía y evitar riesgo. No decidimos solo en función de
lo que nos conviene, sino de lo que nos resulta más seguro en el corto plazo. En ese
marco, no llamar a un propietario no es simplemente procrastinar: es evitar una posible
incomodidad, un rechazo o una situación donde no controlamos el resultado.
No hacer también es una decisión. Y, en muchos casos, es una decisión que protege algo.
Antonio Damasio, desde la neurociencia, demostró que las emociones no son un
obstáculo para decidir, sino un componente central. Cuando un asesor posterga una
acción importante, no está fallando en su lógica; está siendo guiado por una emoción
que le indica “mejor no ir por acá”. Tal vez es miedo a exponerse, a no estar a la altura, o
incluso a lograr un resultado que después obligue a sostener un nuevo nivel de
compromiso.
En la práctica de role playing inmobiliario esto se ve con claridad. El asesor que dice querer captar más propiedades, pero no llama. El que tiene contactos, pero no los activa. El que sabe que debería hacer seguimiento, pero lo deja para después. Si uno profundiza, muchas veces aparece un beneficio oculto: no exponerse, no incomodarse, no enfrentarse a la posibilidad de un “no”.
“No tienes que ser grande para empezar, pero tienes que empezar para ser grande.” Zig Ziglar
Sin embargo, empezar implica atravesar esa barrera invisible donde dejamos de ser potencial para convertirnos en acción. Y ahí es donde muchos se frenan.
En coaching inmobiliario ®, una de las preguntas más útiles no es “¿por qué no lo hago?”, sino “¿para qué no lo estoy haciendo?”. El cambio de enfoque no es menor. El “por qué” suele llevar a la justificación; el “para qué” abre conciencia.
Un asesor podría descubrir que no está llamando para mantenerse en una zona donde
todavía “podría hacerlo mejor” sin tener que demostrarlo. Mientras no actúa, conservaintacta su expectativa. En cambio, cuando actúa, aparece la realidad. Y la realidad siempre es más exigente que la idea.
Robert Cialdini, referente en influencia y persuasión, plantea que las personas buscan
ser coherentes con la imagen que tienen de sí mismas. Si un asesor aún no se ve como
alguien activo, consistente o productivo, va a tender —sin darse cuenta— a sostener
comportamientos que refuercen esa identidad. No hacer también es una forma de ser
coherente con quien creemos que somos.
El punto no es juzgar esta dinámica, sino entenderla. Porque cuando se hace visible,
deja de operar en automático.
En el mercado inmobiliario, los resultados no dependen de grandes estrategias
complejas, sino de la consistencia en acciones simples: conversaciones, seguimiento,
presencia. Y, sin embargo, son justamente esas acciones las que más se postergan. No
por falta de capacidad, sino por la carga emocional que implican.
Peter Drucker decía: “Lo que se mide, se mejora.” Pero antes de medir, hay algo previo:
hacerse responsable de lo que sí sabemos que tenemos que hacer. Y eso no siempre es
cómodo.
Cuando un asesor logra identificar qué está evitando y para qué lo evita, aparece una
posibilidad distinta. Ya no se trata de “forzarse” a hacer, sino de elegir con mayor
claridad. Entender que sostener la inacción también tiene un costo: oportunidades que
no aparecen, vínculos que no se construyen, crecimiento que se posterga.
En ese punto, el cambio no suele ser drástico. No es pasar de no hacer nada a hacer
todo perfecto. Es algo más concreto: hacer esa llamada que se viene evitando, retomar
ese contacto, generar esa conversación pendiente. Acciones simples, pero cargadas de
sentido.
Hoy si estas procastinando el mayor avance no está en aprender algo nuevo, sino en dejar de sostener aquello que —aunque protege— también te está frenando.
Escrito por : Dario Acuña
Es Coach Profesional acreditado PCC por ICF, especializado en Coaching Inmobiliario®, Ventas®, Comunicación No Verbal, Dialéctico y Deportivo.
Su propósito es acompañar a agentes y profesionales a desplegar su mejor versión, utilizando el Role Play como herramienta vivencial para transformar objeciones en oportunidades, fortalecer la confianza, la disciplina y la motivación, y desarrollar una comunicación auténtica y efectiva.
Miembro de ICF y de Buscatucoach.com®, también soy capacitador en programas de especialización en coaching y liderazgo, acompañando procesos de transformación personal y profesional para alcanzar resultados sostenibles.
Experiencia y pertenencia profesional: Miembro activo de ICF, Capacitador interno en Buscatucoach®. Formador en programas de prestigio como:
* Lider Coach Profesional®
* Especialización en Coaching Inmobiliario®
* Especialización en Coaching de Ventas®



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